Una vez que la culpa no es mía, me siento peor que nunca. Creo que cuando sé que chifle toco puedo pensar mejor, puedo arreglarlo... Puedo ver por dónde empezar al menos.
Escucho canciones nuevas y me siento todavía más perdida. Las conocidas no parecen arrullarme tampoco...
Quiero dormir. Quiero llorar. Quiero gritar.
Pero siempre bajo control.
Ocho horas. Diez mililitros. Cincuenta decibeles.
Me gustaría perder el control... pero hasta eso tengo controlado.
Horarios, apuntes, marcadores.
Todo para ver el futuro, predecir lo impredecible.
La ví venir. Bueno, no mucho. No quería pensar en lo negativo, pero sabía que iba a salir perdiendo, después de todo, ni siquiera soy parte del todo que me afecta... O si?
Ya ni sé.
No tengo ganas de hablar(lo) con nadie. Pero siempre estoy yo, ahí en el medio.
Ventajas y desventajas de estar tanto tiempo conmigo.
Echo. Hecho. Eco... Ecoooo?
Cierro los ojos. Abro los oídos. Al menos tengo canciones nuevas, para penas viejas.
lunes, 3 de noviembre de 2008
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