jueves, 14 de agosto de 2008

Cuento

Te extraño.
Cuando no estoy contigo, y a veces cuando estoy contigo simplemente es extraño.
Me gustaría creer que también me extrañas, pero no creo que así sea.
Quiero que me abraces y dejar de pensar, pero ambas cosas son imposibles, por lo menos para mi, por lo menos por ahora.
Guardo cosas maniáticamente. Guardo innumerables recuerdos a pesar de mi mala memoria. Una nota, un dibujo, un acorde de varias canciones que escuchamos juntos o separados. Un riff. Un adagio. Un aria. Un pasaje. Ida y vuelta. Vueltas y mas vueltas. Un boleto por favor, lejos, lo más lejos posible. Si, uno solo.
Mis días se van en tinta y carbón, sin embargo, sin dejar huella. Pensando en cosas para no pensar en vos. Pero no se puede.
Te pedí que te quedaras conmigo hasta mañana.
Las doce suenan en las campanas de la iglesia. En toda la ciudad. Por fin entiendo a Cenicienta.

No hay comentarios: